El imperativo categórico: humor negro y austeridad escénica en la Sala Blanca Podestá

26 de Junio de 2026

Entre Kafka y Kant, la cuarta edición de Interautor Teatro cerró con la lectura dramatizada de El imperativo categórico, obra de la española Victoria Szpunberg que obtuvo el Premio Nacional de Literatura Dramática 2025. Después de la función, actores, directora y dramaturga mantuvieron un encuentro con el público para analizar los ejes de la propuesta. El texto presentó una cruza entre comentario social, humor negro y aires por momentos kafkianos.

El imperativo categórico expone las presiones sistémicas sobre una profesora universitaria de ética que enfrenta un posible final para su carrera, el trato con distintos hombres (a los que ella cree ver como la misma persona). Se apoyó por entero en el oficio actoral de sus protagonistas, Leonor Svarcas y Alvaro Armand Ugón, quienes le dieron vida e intensidad a la historia. En particular él, quien tuvo que pasar de personaje en personaje de un instante al otro, sin cambios de vestuario ni maquillaje.

El formato de lectura permite que la palabra tome el centro de la escena. Szpunberg, quien tradujo el texto a partir de su versión original en catalán, compartió los detonantes de la trama durante el conversatorio. "El proyecto surge un poco de una experiencia personal", señaló la dramaturga,"Yo quería situarlo en un lugar de clase media en el que se supone que todos somos civilizados, un lugar en el que la protagonista termina siendo desclasada". La autora vinculó la problemática de la vivienda que sufre el personaje de Svarcas con el universo de Franz Kafka, y, parcialmente, con los dilemas morales de Immanuel Kant.

La dirección de Valeria Fontán priorizó el ritmo de la pieza. En lugar de recurrir a elementos de producción compleja, la puesta confió en la capacidad de ambos para corporizar las imágenes con apenas cinco ensayos. Respecto a esta metodología de trabajo, Fontán afirmó: "Cuando es una lectura, tenés que sacar el máximo provecho del texto. Acá la estrella es el texto ". La directora remarcó la paridad entre la crisis descrita en la pieza y la realidad socioeconómica uruguaya. Esta transversalidad entre realidades de nuestros países, de hecho, quedó marcada en la temática de las tres obras que Interautor trajo este año.

El peso de las actuaciones sostuvo la tensión del relato. El diseño original exige que los personajes masculinos sean interpretados por un único actor, una decisión que Szpunberg justificó explicando que la protagonista los ve iguales. Armand Ugón asumió este desafío mediante la construcción de gestos y registros vocales propios para cada rol. El actor confesó que el desafío lo hizo romper una regla que le marca a sus estudiantes. "En mi escuela y como actor, si hay algo que no hago es subir al escenario con el libreto, me parece que uno se escuda en él".

Por su parte, Svarcas encarnó a la protagonista desde una identificación interna con las tensiones que atraviesa el personaje. "Siempre hablo con mis alumnos del mito de que el actor piensa en cómo hacer a 'ese otro' del texto, cuando en realidad tratamos de ver qué tenemos nosotros de eso que va a decir el personaje".

El encuentro finalizó con el reconocimiento del público que completó el aforo de la sala situada en la calle Canelones. Este cierre reafirma la alianza cultural entre AGADU y la Fundación SGAE para la difusión de la dramaturgia contemporánea. Alianza que se continuará en noviembre con el ciclo Interautor Música.

Novedad: Matías Castro

Fotos: Pamela Da Silva