Uruguay recibió a Sylvie Forbin y fue sede de intercambios clave sobre inteligencia artificial y derecho de autor

4 de Mayo de 2026

Uruguay fue escenario de una serie de instancias de intercambio en torno a los desafíos actuales del derecho de autor, que contaron con la participación de Sylvie Forbin, directora general adjunta de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

Su agenda en el país incluyó la Conferencia Regional sobre el Derecho de Participación del Artista, realizada los días 29 y 30 de abril, y el conversatorio “La era de la tecnología y la Inteligencia Artificial Generativa: desafíos y oportunidades para el derecho de autor”, llevado a cabo el 4 de mayo en el MEC.

En este último espacio, Forbin compartió una mirada clara y directa sobre el momento que atraviesa el derecho de autor a nivel internacional frente al avance de la inteligencia artificial.

Un escenario todavía desparejo y con muchas preguntas abiertas

Uno de los puntos que marcó con más énfasis fue que el debate sobre inteligencia artificial y derecho de autor viene avanzando, pero de forma bastante despareja.

Hoy cada país está tomando sus propias decisiones, con criterios distintos sobre cómo regular el uso de obras para entrenar sistemas de IA. Eso genera un escenario fragmentado, donde no siempre hay reglas claras ni previsibilidad para quienes crean, producen o gestionan derechos.

A esto se suma que tampoco hay una línea única desde lo jurídico. Casos recientes en distintos países han dado respuestas muy diferentes sobre si una obra generada con inteligencia artificial puede estar protegida o qué lugar ocupa la intervención humana en ese proceso.

Forbin puso sobre la mesa una preocupación de fondo: la brecha entre países. No todos están en las mismas condiciones para adaptarse a estos cambios, y eso puede impactar directamente en cómo se protegen o no las obras y los contenidos culturales.

En ese sentido, planteó una pregunta clave: qué pasa con los datos que se usan para entrenar la inteligencia artificial, muchos de ellos provenientes de obras culturales, artísticas o patrimoniales. Sin reglas claras, existe el riesgo de que esos contenidos se utilicen sin reconocimiento ni retorno para sus creadores.

El rol de la OMPI: generar espacios y ordenar el debate

Frente a este panorama, la OMPI viene trabajando para ordenar la discusión y generar puntos de encuentro.

Forbin destacó el trabajo que se viene dando en el Comité Permanente de Derecho de Autor y Derechos Conexos, donde el tema de la inteligencia artificial ya forma parte de la agenda de manera sostenida.

Allí se han impulsado instancias de intercambio que no solo incluyen a gobiernos y especialistas, sino también a creadores, algo que según remarcó es clave para que las decisiones no se tomen de espaldas a quienes forman parte del ecosistema creativo.

Entre los temas que se están trabajando, aparecen con fuerza la necesidad de mayor transparencia saber qué obras se usan para entrenar estos sistemas y la discusión sobre cómo generar mecanismos de remuneración justos.

También mencionó el impulso de estudios internacionales y espacios de diálogo más amplios, donde se busca acercar posiciones entre distintos actores.

Un contexto internacional complejo

Forbin también ubicó este debate en un contexto global que no es sencillo.

Hoy hay tensiones entre países, diferencias en los modelos de desarrollo tecnológico y menos acuerdos a nivel internacional. En ese escenario, avanzar de forma aislada puede profundizar desigualdades, sobre todo para países más chicos o con menos capacidad de negociación.

Por eso, insistió en la importancia de sostener espacios como la OMPI, que permiten, al menos, mantener abierto el diálogo y buscar puntos en común.

Lo que está en juego: cómo se protege la creación

Pensando hacia adelante, Forbin señaló que la inteligencia artificial no es un cambio más: por la escala y la velocidad con la que funciona, plantea desafíos nuevos para el derecho de autor.

En concreto, marcó tres temas que van a ser centrales en los próximos años:

Cómo se define la autoría cuando interviene la inteligencia artificial.

Cómo se asegura una remuneración justa para quienes aportan valor creativo.

Y cómo se garantiza transparencia sobre el uso de las obras.

Encontrar un equilibrio

Como cierre, dejó una idea que atravesó toda su intervención: no se trata de frenar la innovación, pero tampoco de debilitar los derechos de quienes crean.

El desafío, dijo, es encontrar un equilibrio que permita que la tecnología avance sin perder de vista el valor de la creación humana.

En ese camino, destacó que países como Uruguay y la región tienen mucho para aportar, desde su diversidad cultural y su forma de entender estos procesos.

Para AGADU, fue un gusto acompañar estas instancias y ser parte de un intercambio que hoy resulta clave para el presente y el futuro del derecho de autor. 

 

Leer charla de Sylvie Forbin directora general adjunta de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) completa aquí.

Fotos: Pamela Da Silva y Sitio web del MEC

 


 
Referencias